martes, 29 de julio de 2008

Islas Vírgenes Británicas marca su primer gol como Sub-20 pero pierde 23-1

Siempre que se habla de las categorías inferiores es para hacerlo de España, Argentina o Brasil. Su impresionante potencial en el fútbol base es reconocido mundialmente y sirve como espejo de lo que años después ocurre con su Selección Absoluta. Por ejemplo en la última Eurocopa, en la que se ha reflejado con creces el estupendo dominio español desde hace varios años en la esfera europea juvenil. Pero con estas tres naciones no acaba el fútbol de formación. Todos y cada uno de los países del mundo saben que cuantas mejores infraestructuras haya, facilidades, licencias y ganas de practicar este deporte entre sus jóvenes adolescentes más mejorará el concepto global de su fútbol y el nivel de su combinado nacional. Y eso es lo que quieren reforzar.

Eso pensó también la federación de las modestas Islas Vírgenes Británicas. Este archipiélago de unas 40 islas y situado al este de Puerto Rico, en pleno mar Caribe, compite desde 2000 a nivel Absoluto y desde hace sólo dos años a nivel juvenil. La idea es ir enseñando poco a poco a la gente de allí que el fútbol es el deporte rey y que el pequeño país puede codearse con las islas que le rodean y, por qué no, alcanzar algún día el sueño de jugar contra los mejores naciones del planeta en un Mundial, aunque sea de categorías inferiores.

El problema es que la población apenas alcanza los 22.000 habitantes, por lo que es difícil encontrar chicos dispuestos a jugar y que den el suficiente nivel. Es más, prácticamente cualquier joven que se interese por el fútbol y tenga buenas cualidades formará parte de la selección del país. Y eso se ha notado negativamente. Hace dos años, actuando como local, las Islas Vírgenes Británicas debutaron como combinado Sub-20 en su camino hacia la Copa Concacaf de la categoría. Perdieron sus tres encuentros y encajaron 27 goles en contra, incluido el 15-0 que les endosó Bahamas. Un varapalo severo que se acrecentó cuando la FIFA comunicó a su federación que ninguno de sus estadios cumplía los requisitos mínimos, por lo que no podría volver a competir en casa a nivel internacional hasta que adecuara un campo.

Dos años después, las Islas Vírgenes Británicas Sub-20 han vuelto al panorama internacional a domicilio. En su camino hacia Trinidad y Tobago 2009 -el campeonato en el que ocho países centroamericanos y caribeños lucharán por cuatro plazas en el Mundial Sub-20 de Egipto- se han visto las caras con San Vicente y Granadinas, Granada y Guyana. El panorama ha sido nuevamente desolador con tres derrotas (17-0, 23-1 y 14-0) en las que se han encajado 54 goles en contra.

Pero la buena noticia es que en el segundo de esos encuentros por fin se marcó el primer gol en la historia de esta selección. Su autor fue Lee Evans, que tras perforar la meta de San Vicente y Granadinas ya es un héroe y una promesa para los aficionados al fútbol en el país caribeño. Curioso, porque este chaval también es campeón nacional Sub-20 de 800 metros. El objetivo ahora es que opte por el fútbol en vez de por el atletismo. Si es así, los esfuerzos de la federación por mejorar sus categorías inferiores empezarán a tener sentido y el país podrá seguir prosperando.